3.1.13

Jugar al absurdo

Me gusta ver cuando se crea un diálogo entre un adulto y un niño en el que el primer objetivo es dar rienda suelta a la imaginación por ambas partes. Es un juego en el que todos deberíamos entrar para no olvidar esa parte fantástica y disparatada de nosotros, que fuimos perdiendo con los años, al hacernos mayores.
Un día, en la sección de comics de unos grandes almacenes, me topé con el libro Grandes mentiras para niños pequeños de Andy Riley en el que se puede encontrar imaginativas respuestas a la cotidianidad para no dejar de sonreir.
Os pongo el que más me me gustó y me hizo reir: